El Ayuntamiento de Granollers, consciente de la necesidad de la protección solar y anticipándose muchos años a la moda de los "refugios climáticos", se ocupó de ir dotando de zonas de sombra con velas de sombra a muchas de las escuelas públicas del municipio. L'Escola Ferrer i Guàrdia fue una de las beneficiarias de esta iniciativa. Estas velas no solo mejoran el confort de los alumnos durante los días soleados, sino que también contribuyen a crear un entorno más saludable y agradable para el aprendizaje y las actividades al aire libre.